A un año de la conquista del derecho al voto de los paraguayos en el exterior, hay poco que festejar

15.10.2012 09:37

 

Por Gustavo Zaracho

 

El aniversario de la conquista del derecho al voto de los paraguayos en el exterior nos encuentra en una coyuntura crítica. Una maniobra política que definimos como un golpe de Estado parlamentario interrumpió el mandato constitucional de un gobernante electo por la voluntad popular.

 

Hace un años se había aprobado el voto de los paraguayos residentes en el exterior. Foto: Prensadigitalparaguaya.blogspot.com

Un presidente de la República que luego de 61 años de gobierno de un solo partido hizo posible la alternancia política sin derramamiento de sangre, algo inédito en la historia de nuestro país.

Muchos hubiésemos querido festejar estos 12 meses del cambio constitucional, presentando un balance positivo del número de inscriptos en los padrones electorales en el exterior, realizados a través de procesos transparentes y ejemplares, en un trabajo coordinado con las autoridades responsables y preparándonos para una fiesta ciudadana en el 2013, en el que por primera vez cientos de miles de paraguayos en el mundo recuperarían su ciudadanía, participando en la elección de sus representantes.

Lamentablemente, la realidad es muy diferente. Nos encontramos con un proceso democrático interrumpido, con un país polarizado y aislado internacionalmente, un gobierno que es el hazmerreír de toda la región  y que nos devuelve a la vergonzosa categoría de Republiqueta incapaz de respetar el contrato social que se fijó a la caída de la dictadura.

En cuanto a los paraguayos en el exterior, tenemos un art. 120 de la Constitución Nacional que fue modificado para permitir el , pero que no fue reglamentado a pesar de las  diferentes propuestas presentadas por las organizaciones migrantes, en especial de la Argentina. La ausencia de un marco jurídico para reglamentar y organizar el  plantea enormes problemas. Las pocas inscripciones que pudieron realizarse (aproximadamente 22 mil y solamente en tres países: Argentina, EEUU y España) se hicieron sin asidero legal y en medio de una gigantesca improvisación  y desorden de parte de las autoridades de la Justicia Electoral. Dichas inscripciones están muy fragilizadas ya que se hicieron fuera de un marco normativo claro y ya existen varias quejas de gente que se inscribió y cuyo nombre no aparece en los padrones editados por la Justicia Electoral.

Las inscripciones solamente fueron abiertas en tres países y con resultados deplorables, habiendo inscripto una ínfima parte de la población de los países citados.  Por otro lado, los paraguayos residentes en países que no sean la Argentina, España o Estados Unidos, vuelven a ser condenados a la ciudadanía de segunda categoría, ya que según la demencial jurisprudencia que están estableciendo la Justicia Electoral y el Parlamento, el goce del derecho al voto en el exterior (de la ciudadanía), solo es accesible a aquellos que viven en un país donde hay muchos paraguayos, el resto…bien gracias. Siguiendo este curioso razonamiento y dicha jurisprudencia, los departamentos del Chaco deberían ser eliminados como distritos electorales, puesto que solamente vive el 3% de la población.

Temas básicos de la reglamentación del derecho al voto siguen totalmente indefinidos, por ejemplo:

- ¿Cuál es el documento habilitante para inscribirse en los padrones electorales? Recordemos que al no existir cedulación en la mayoría de los países en el exterior, la gente solamente cuenta con su pasaporte, que hasta hace poco no habilitaba para la inscripción,

- ¿En qué tipos de elecciones participarán los paraguayos en el exterior?: municipales, nacionales, ambas,

- ¿Los paraguayos en el exterior constituyen un nuevo distrito electoral?,

- ¿Cuál es la modalidad para el ejercicio del voto en el exterior?: presencial, por vía postal, por internet…,

-  ¿Cómo serán organizadas las elecciones en el exterior y cuáles son los acuerdos y convenios necesarios con los Estados receptores?

A pesar de estas gigantescas lagunas, los parlamentarios se aprestaban a aprobar una multimillonaria ampliación presupuestaria a la Justicia Electoral para las inscripciones en el exterior. Se solicitaban 65 mil millones de guaraníes, de los cuales 25 mil millones estaban asignados para viáticos y movilidad y 20 mil millones para publicidad y propaganda.

Las organizaciones migrantes propusieron medios menos costosos y simples: o inscripción a través de los consulados y embajadas o, mejor aún, inscripción automática y universal a través de la ampliación de la ley ya existente. Solo faltaba que el Parlamento cumpla con su función. Pero el Parlamento y la Justicia Electoral no estaban interesados en regular y ordenar el derecho al voto en el exterior, estaban interesados en repartir dinero público a los operadores en un año electoral.

El  de junio pasado profundizó aún más la soberbia y la burla de los parlamentarios y directivos de la Justicia Electoral al pueblo paraguayo. Nada ha sido hecho para reglamentar el derecho al voto y las solicitudes de ampliación presupuestarias que fueron frenadas por la ciudadanía, vuelven a entrar por la ventana y tienen grandes posibilidades de ser aprobadas.

Nada de lo anterior es sorprendente viniendo de un Congreso que se regala broches en oro, que se autoaumenta el salario al mismo tiempo que recorta dinero a los programas sociales, un Parlamento que eleva la edad de la jubilación a ¡80 años!, en un país cuya esperanza de vida en promedio es de 76 años y con bajísimos niveles de cobertura de seguridad social, un Parlamento que rechaza un proyecto de mejoramiento del sistema de transporte público que ya contaba con financiamiento externo.

Los paraguayos en el exterior quisiéramos intervenir decididamente con nuestros votos en las próximas elecciones para sumarnos a la ciudadanía harta de esta verdadera lacra empotrada en el Parlamento, para renovarlo completamente y elegir personas decentes y capaces, pero lamentablemente el proceso se anuncia difícil. No importa, lo que es seguro es que los paraguayos en el exterior ya no somos el “otro ausente y lejano”. Desde donde estamos intervenimos, participamos, actuamos, transformamos y aportamos… y lo seguiremos haciendo.

Fuente: ea.com.py/a-un-ano-de-la-conquista-del-derecho-al-voto-de-los-paraguayos-en-el-exterior-hay-poco-que-festejar/

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